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jueves, 30 de agosto de 2012

DIABULIMIA




trastornos alimentarios
La diabulimia es un trastorno alimentario que se dio a conocer hace unos años engrosando la lista de las enfermedades relacionadas con la obsesión por adelgazar, anorexia, bulimia, vigorexia, ebriorexia, sadorexia, permarexia, ortorexia… Son los jóvenes quienes especialmente sufren este tipo de problemas y cada vez se detectan más casos que contemplan síndromes parciales, alteraciones mixtas, problemas que no se detectan de manera tan clara como suele ocurrir con la anorexia. La evolución de estos trastornos alimentarios se alarga durante años y de forma silenciosa, hecho que entorpece el diagnóstico y el posterior tratamiento.
La diabulimia es una palabra que engloba los términos diabetes y bulimia y la padecen aquellas personas que sufren diabetes tipo 1. Su obsesión por adelgazar les lleva a evitar las inyecciones de insulina que necesitan administrarse para el buen funcionamiento de su organismo con el propósito de reducir su peso corporal. Con esta actitud ponen en riesgo su organismo, ya que sin la administración de la dosis de insulina se corre incluso el riesgo de muerte.

El mecanismo provocado al obviar la insulina es el siguiente, el nivel de azúcar en sangre se dispara, el resultado es la imposibilidad de que las células puedan suministrarse de la glucosa necesaria. La reacción del organismo es expulsar el exceso de glucosa a través de la orina con el propósito de reducir los niveles de azúcar en sangre.
Ante los posibles riesgos originados, los pacientes que sufren diabulimia suelen administrarse una dosis más reducida de insulina, el objetivo es reducir peso y no son inconvenientes los efectos secundarios producidos al no administrarse la insulina necesaria, como puede ser el aumento del hambre o la sed. Los trastornos alimentarios como la diabulimia son enfermedades progresivas que pueden llegar a convertirse en crónicas, las consecuencias de ello son, en ocasiones, fatales.
La diabulimia se diferencia notablemente de otros trastornos en los que es necesario vomitar, ayunar, hacer ejercicio en exceso…, es un trastorno silencioso donde la dieta es prácticamente la misma, sólo es necesario dejar de administrarse la insulina o en su defecto reducir la dosis.
Si el entorno familiar no detecta este problema, poco a poco la diabetes mellitus se hará más evidente y desembocará en una cetoacidosis diabética, una condición extrema y peligrosa donde se producen un gran cantidad de cuerpos cetónicos, compuestos químicos como el acetoacetato, la acetona o el betahidroxibutirato producidos por cetogénesis (proceso metabólico originado en el hígado por oxidación de los ácidos grasos). El resultado son diversas complicaciones que pueden afectar al sistema renal, atrofia muscular, índices de colesterol elevados, ceguera o incluso la muerte.
Como hemos dicho anteriormente, la diabulimia aparece en la adolescencia y se puede detectar a través de un análisis de sangre, la disminución de peso, aunque sea progresiva y lenta, o a través de algo tan sencillo como la carencia de recetas para insulina. La reducción del número de las prescripciones médicas podría ser un signo evidente de sufrir diabulimia.
Más información | Diabetes Care